Una serie de eventos desafortunados.

“[..] quizás tenían una desmesurada cantidad de suerte”.

 

Si como a mí te es familiar Una serie de eventos desafortunados, de Lemony Snicket, entonces seguramente te entretendrá la serie que produjo NETFLIX como adaptación de la ya mencionada obra literaria. Vale la pena aclarar que son varios los libros, sin embargo, tuve el acercamiento con uno de ellos. Me resultó curioso en ese momento que la contraportada del tomo que tuve en mis manos me “pidiera” no leerlo porque la historia no auguraba un final feliz. Y es más curioso porque justo esa “advertencia” fue la que me llevó a interesarme por la historia. 

Conoce a los niños Baudelaire Violeta, Klaus y Sunny, tres huérfanos que súbitamente pierden a sus papás en un incendio y rápidamente, por un simpático y muy ingenuo banquero llamado Arthur Poe (K. Todd Freeman), quien continuamente se embarca en la búsqueda del tutor adecuado para los niños Baudelaire, quienes huyen del malvado Conde Olaf (Neil Patrick Harris, ¡estupendo!) que busca adueñarse de su fortuna familiar. 

El arco argumental de la historia es sencillo (banquero busca hogar para los niños, Conde Olaf los acecha y trata de capturarlos para adueñarse del dinero), y por lo mismo los diferentes contextos “épicos” que se ven en cada capítulo presentan la misma simplicidad, también por ello algunos llegué a sentirlos un poco caricaturescos, divertidos, sí, y ligeramente acartonados. De la misma forma el arco emocional de los personajes, que es elemental, es sin duda el que se encarga de ofrecer una atmósfera infantil, la apropiada que debe rendir el homenaje al impreso; esa desdicha, ese drama, ese misterio, con todo y sus vistazos de comicidad y humor negro; con ese colorido diseño de producción, a ratos me sentí inmerso en un universo alterno de Charlie y la fábrica de chocolate (Dir. Burton, 2005) de Roal Dahl y no sé si verlo como una coincidencia entre los autores. Si bien sus fechas de nacimiento no son las mismas, podrían haber coincidencia en sus escritos como lo hubo entre J.R.R. Tolkien y C.S. Lewis… 

De esta primera temporada podemos apreciar la gran actuación de Harris, a quien hemos visto en la serie How I met your mother (SONY) y Gone Girl, aquel thriller periodístico dirigido por David Fincher. Harris se empapa de Olaf, de sus gestos, le crees la villanía, su encanto e hipócrita característica; el perfil psicológico que el actor construye sobre su personaje resulta adecuado para el “némesis” de los Baudelaire. Y mientras los huérfanos son correctamente interpretados por Malina Weissman, Louis Hynes y Presley Smith respectivamente. Cada uno cumple en su papel; no mentiré que a ratos los diálogos confunden la psicología activa en escena de Violeta y Klaus, pero su desarrollo de personajes es el esperado. Y si la serie rezuma ternura, es gracias a Presley Smith como Sunny, cuyos balbuceos dialécticos son agradables y originales y te animan a sonreír de complicidad. 

Cada capítulo cumple y rinde honor, a través de diferentes perspectivas, a las páginas de la historia escrita de Snicket, siempre ofreciendo fragmentos, referencias de ese imaginativo mundo que le conocemos. Y gracias a esa “monotonía diversa” -la estructura narrativa es la misma y el conflicto central también, pero la producción se esmeró en ofrecer una pequeña galería de personajes secundarios para no estancar la historia y ofrecer los típicos giros de avance- la historia se consuma. No obstante, llama la atención que, visto de lejos, la serie parezca un “todo lo que vivieron antes de llegar al Aserradero Lúgubre, que es finalmente el contexto original del tomo. Y aunque se disfruta poco del diseño de arte y vestuario del sitio, así como de sus respectivos personajes, éstos son suficientes para mantener la esencia del libro en el que se basan. 

Una interesante propuesta para ver en NETFLIX, que rinde culto a literatura, que acierta en la elección de sus protagonista y que plasma, con soltura y necesaria elaboración, el perfil de sus personajes y eventos catastróficos. Y como es natural, en la serie no sólo brilla el villano, también los héroes, siendo los únicos en ser tridimensionales, más allá de planos personajes secundarios, algunos exagerados y otros un tanto irrelevantes. Pero no importa, lo que importa son los Baudelaire y la serie de catastróficos eventos que constantemente los acecha.

Lo mejor es la actuación de Patrick Harris y el trío de protagonistas.

Lo malo, más allá de lo caricaturesco de esta primera temporada, es que deberé esperar quién sabe cuánto para seguir disfrutando de las calamidades escritas por Snicket adaptadas a la pantalla chica.

Eduardo Sotoborja Quintanilla

Eduardo Sotoborja Quintanilla

Amante de los cómics y Literato de corazón, egresado de filosofía. Considero que la Literatura y el Cine son las formas de expresión más profundas para disfrutar la vida. Me decanto por la acción, el suspense y el terror. En mis tiempos libres debrayo sobre la ética.
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