Un “Día de Cadaqués”, un día con Salvador Dalí

Por Angelina Carrillo

La figura de Salvador Dalí perdura hasta la fecha, y con sus distintas obras nos ha podido arrastrar hacia el abandono de la realidad, sin dejar su perspectiva surrealista. Pero más allá de clasificar el suprematismo, surrealismo o cualquier movimiento artístico, Salvador Dalí sigue siendo un personaje solemne en este milenio, y no solo por las cartas seductoras que tuvo con Federico García Lorca (tendríamos que preguntarles a ambos, si fue un verdadero romanticismo o libido su inspiración) o, bien, podemos recordar el tétrico corte de ojo en Perro Andaluz a cargo de Luis Buñuel y Salvador Dalí o ¿cómo demonios le hizo para contestar todas las preguntas que le hizo Jacobo Zabludovsky?, pero sabemos, que más que un personaje, Salvador creo la utopía inalcanzable para los amantes de la fantasía, a ignorar el orden y la verdad absoluta.

Lo estupendo de Dalí es la transcendencia que ha tenido y lo interesante está muy claro en la exposición “Día de Cadaqués”, pues se puede observar una parte de las 100 fotos del fotógrafo Robert Descharnes donde se puede observar la narración cotidiana, íntima, natural y divertida de Salvador Dalí. Y no son como las fotos intencionales, ni son parte de una pose perfecta o sobreactuada para lucir espléndidamente con el compromiso frío de una foto. Robert Descharnes y Salvador Dalí se conocieron en 1950 en un viaje a Europa, al mismo tiempo, se convirtieron en buenos amigos, y como todo buen fotógrafo, capturó la amistad en su lente, con todo las expresiones alocadas que tenía Salvador (pero en tiempo atrás no había selfies), lo cual hace regresarnos a esa etapa en donde se revelaban rollos y no se clasificaban las fotografías en JPN, RAW, ni se compartían en Facebook.

En la exposición “Día de Cadaqués” ninguna foto contiene la misma esencia, cada una tiene un escenario y expresión distintas, un Salvador Dalí diferente, claro, sin perder su encanto único. Todas esas fotos son una muestra de una amistad divertida, desde la objetividad que cualquiera pueda darle, lo único inquietante es saber si después de la muerte de Descharnes, él realmente hubiera querido compartirlas al público o simplemente dejarlas como recuerdos en una caja especial. Por esta razón, es interesante ir a verlas. Puedes Googlear y encontrarlas, pero qué mejor que presenciarlas en vivo, ¿no?

Redacción

Revista Arrabal.
Editorial Mente Urbana / Cultura y Entretenimiento.

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