Sword Art Online, Ordinal Scale

Holocausto virtual

Tengo que ser honesto: solamente he llegado a ver dos episodios de este animé; me resulta interesante, pero hay algo en él que no me atrapa por completo. Aun así, vivir la experiencia en el cine vale por completo el boleto. Es por eso que a pesar de únicamente tener registrado que es una historia que combina la realidad virtual entre sus elementos narrativos, además de algunos toques de amor, era razón suficiente para verla en la gran pantalla. 

 

Entiendo que la premisa funciona a partir del uso de “lentes” que conectan al personaje a un “universo” donde criaturas mortales existen y que, como en un juego de competencia, quien mate más gana. También entiendo que hay grupos, categorías e incluso, introducidos de por medio elementos que amenazan la ética social y, como un agregado, hay empresas como SAO que tienen intenciones de expandir este conocimiento con el potencial de la ciencia. 

 

La historia, según pude apreciar, sigue los pasos de Kirito y Asuna (¿o Ásuna?) por comprometerse, mientras “juegan” el Sword Art Online, dentro del cual pueden cambiar sus vestuarios y recuperar habilidades de combate con la espada. Las cosas marchan bien con sus amigos, hay enfrentamientos regados por todo el metraje que dotan a la historia de instantes de acción y adrenalina, permitiéndole al guion mezclar asombrosa animación con interesantes matices coloridos que son reflejo de los positivos avances de la tecnología con el animé en general, eso sí, contrastando fuertemente estos momentos con muchos otros que ralentizan el ritmo y que se preocupan por “hablarnos” de la vida cotidiana de los personajes. 

 

No creo necesario mirar de lejos la historia, pues ya de entrada mi visión de la misma es imparcial. Como alguien que apenas entra de lleno a este animé, motivado por la curiosidad y gusto ya cimentado en otras historias, veo en esta película un evidente relleno de escenas cuya intención por generar misterio en el espectador es evidente. Tratándose del concepto de realidad virtual a aumentada, que ya de por si es muy interesante, parece haber poco conflicto central aquí. Mostrar las batallas, las escenas cromáticas intensas, los puntos y el “transporte” a un mundo alterno son elementos muy bien logrados en la película, absorben mi atención y, cuando quiero saber más de esas batallas y los personajes, la acción se evapora y todo vuelve a la “normalidad”. 

 

Quitando de en medio el conflicto personal del papá de una de las personajes -al parecer- importantes y la lucha de Kirito por recuperar cierta pertenencia de la mujer que ama, la cinta deja las escenas de acción como un gran atractivo, pues aunque todo se busca definir en el segundo acto, el desarrollo de la película puede resultar lento para algunos (a dos sillas a mi derecha un muchacho estaba roncando). 

 

Presenta agradables reflexiones en torno a respetar el pasado, a luchar en equipo y a no ser egoísta, además de breves y simpáticos diálogos sobre la prudencia. Con todo, en distintos puntos del camino vi paralelismos con otras historias del mismo género, pero supongo que es algo normal. Te recomiendo verla como un entretenimiento y un buen tratamiento del tópico tecnológico. Interesante. 

Eduardo Sotoborja Quintanilla

Eduardo Sotoborja Quintanilla

Amante de los cómics y Literato de corazón, egresado de filosofía. Considero que la Literatura y el Cine son las formas de expresión más profundas para disfrutar la vida. Me decanto por la acción, el suspense y el terror. En mis tiempos libres debrayo sobre la ética.
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