Mujer Maravilla.

Disney, romance y drama en combo.

Empezar por decir que es un buen inicio el que la dupla WB+DC se trae entre manos, especialmente porque respeta la esencia de la heroína acorde a los sucesos narrados en The New 52. Estoy al tanto del odio generalizado que se tiene por dicho arco argumental, aunque en lo personal no le veo las malas atribuciones. Partiendo de esta serie de circunstancias son totalmente lógicos los elementos que la directora Patty Jenkins utiliza, y de la mano de una muy eficiente Gal Gadot, para traer a la vida ese espíritu de batalla que le caracteriza a Princesa Diana. 

 

Si en BvS vimos a una Mujer Maravilla en todo su esplendor rumbo al clímax de la cinta, con una película adicional inspirada en el Escuadrón Suicida, es evidente que con este filme en solitario de la heroína de DC, las expectativas están a la altura de lo esperado en términos generales; cumple bastante al presentar los valores que caracterizan a Diana de Temiscira. Ahora bien, el matiz que le dan aquí es distinto al visto en el pasado crossover de la casa editorial, y no me refiero precisamente al espíritu de batalla y desarrollo psicológico que le vimos antes, sino al pensamiento como tal. Es algo que se explica conforme la presente cinta va culminando, las ideas que toma la protagonista y cómo decide qué rumbo tomar. 


Es, afirmándolo con calma, una película bastante entretenida. Jenkins nos entrega con los dos actores principales (Gal Gadot y Chris Pine) los personajes que leímos en las historietas gráficas de jóvenes. No solamente Pine interpreta al Trevor que conocemos como el gran amor de la amazona, sino que aquí la directora lo simboliza como parte de un pasado que el heroína llevará por el resto de sus días. También noto una extraña y muy acoplada correspondencia de varios clásicos de Disney aquí. Tenemos el choque de mundos que representa el que Steve llegue a la isla luego de evitar la muerte por poco. Esto me remite, en primera instancia, a la cinta Pocahontas. Tenemos a Diana, maravillada e intrigada por el extraño ser humano que es Steve, y queriendo hacer lo correcto, viaja con él a Europa. Aquí encuentro pedazos de Tarzan; cuando Diana demuestra su valía y habilidades en la guerra, encuentro vistazos psicológicos de Hércules en ella, sin mencionar el prólogo mitológico del inicio, con que la directora pretende embarcar al espectador para contextualizarlo en la mitología que compone al personaje. No es cansado en general ni tedioso, ayuda a recrear con exactitud la atmósfera, pero nada más, sin contar que el que Zeus destierre a Ares sigue siendo no solamente algo “Disney” ni mitológico, sino también bíblico. Todo esto me produce la sensación de que Jenkins buscaba un soporte narrativo, algo con qué comenzar y es aceptable, dando un poco de su propia cuchara al depositar en Diana ese matiz de bondad, de incredulidad y valor. 


En lo que concierne al vínculo Diana-Steve, narrativa que Jenkins buscó adornar con amor, complicidad, drama y comicidad, veo ese cruce entre inocencia y fortaleza, conocimiento e inexperiencia, todo esto en Diana; con Steve tenemos el estereotipo del personaje gañan de buen corazón, con intenciones ocultas pero bueno en el fondo. Forma parte de un mundo, lo entiende y lo comparte, pero al mismo tiempo es capaz de empatizar con Diana al saber de dónde viene. Hay un vínculo. Un entendimiento de dos mundos. Diana busca acabar con Ares para detener la guerra. Y en este punto, el discurso sobre la humanidad como el cáncer que debe ser erradicado no es para nada nuevo, pero lo refrescante, aun con la Primera Guerra Mundial como ambiente, es tener a Diana, esa heroína que simboliza la esperanza en un mundo decadente, un mundo dominado por el odio, por Ares mismo. 

Las escenas de acción son bastante buenas, los efectos interesantes aunque obvios, resaltando en una narrativa tozuda tan anclinada en lo que se cree que pierde de vista lo que está siendo o debe ser. Independientemente de esto, encuentro ligeramente decepcionante la total omisión de la banda sonora “presumida” en los avances, quitándole parte de su sentido épico a la película. Ya no queda duda de que Gal Gadot ES Mujer Maravilla, no queda duda de que su talento actoral es el suficiente para encarnar a la amazona (aunque, claro, hay una mínima parte de mi persona que se pregunta qué tal habría estado Bridget Regan en este papel). Personalmente, el hecho de resolver el tercer acto como una “humanización” del Dios de la guerra no me convence del todo, especialmente cuando el actor encargado de personificarlo se parece mucho a Lupin de Harry Potter… 


¿Qué pienso al final? Que es una buena introducción al personaje, que nos sumerge en su psicología, que va acorde a los hechos presentados anteriormente por Snyder, que Gadot es perfecta con el papel, que homenajea al personaje, y sirve de paradigma para las futuras cintas del género, dicho de manera universal. Y pese a que por ahí hay un chiste casi parafraseado de la cinta animada de Guerra, todo va bien. Mujer Maravilla está aquí y llegó para quedarse. Genera algunas dudas, pero sale bien parada. 

Eduardo Sotoborja Quintanilla

Eduardo Sotoborja Quintanilla

Amante de los cómics y Literato de corazón, egresado de filosofía. Considero que la Literatura y el Cine son las formas de expresión más profundas para disfrutar la vida. Me decanto por la acción, el suspense y el terror. En mis tiempos libres debrayo sobre la ética.
Eduardo Sotoborja Quintanilla

Latest posts by Eduardo Sotoborja Quintanilla (see all)

Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someone