¿Miguel Bosé en una película de terror?

Darío Argento lo hizo posible.

Muchos de las famosas situaciones del cine de terror de nuestro tiempo, las cuales son hoy en día referente inmediato de muchas producciones pilares del genero (Viernes 13, Halloween) se las debemos en parte a este productor italiano, el cual en 1977 nos trajo esta producción, la cual se convirtió en uno de sus mejores trabajos. Para este filme, el director se alejó un poco del concepto de sus trabajos anteriores, los cuales estaban abanderados bajo el “Giallo”, un subgénero cinematográfico de origen italiano, derivado del thriller y del cine de terror, que tuvo especial vigencia durante los años 70, época en la que disfrutó de un considerable éxito comercial.

 

Argento es uno de los principales precursores del “Slasher”, del cual es influencia inmediata. Podemos describir estos files de esta manera: caracterizan por mostrar a un asesino, que por lo general estaba envuelto en algún conflicto psicológico y con deseos de venganza, el cual en algunas veces llegaba a tener poderes sobrenaturales. La violencia es explicita y exageración en la sangre y en la representación del crimen es su carta de presentación y las victimas siempre eran adolescentes y jóvenes que se encuentran fuera de la supervisión de algún adulto.

 

La mayoría de las veces las víctimas están envueltas en sexo prematuro o consumo de drogas. Esta historia empieza con Suzy Bannion (Jessica Harper) la cual, es una joven estadounidense que afronta con ilusión su ingreso en una reconocida academia de ballet para completar sus estudios de danza. Sin embargo, la noche de su llegada, una de las alumnas de la escuela es brutalmente asesinada.

 

“Suspiria” es un colorido cuento de hadas (o mejor dicho, de brujas), que posee la habilidad de los relatos infantiles para adentrarse en la mente del individuo hasta hacer saltar sus miedos más profundos: aquellos que, como miembros de una misma especie, todos tenemos, especialmente el miedo a lo desconocido.

 

El director, autor de Rojo oscuro (Profondo Rosso, 1975), pretendía que las protagonistas de su filme fuesen niñas, algo a lo que, por cuestiones obvias, teniendo en cuenta el contenido violento de la cinta, los productores se negaron. El objetivo de Argento no era otro que el de dotar a su obra de una inquietante aura infantil, como de cuento de hadas a lo Blancanieves. Es por eso que las alumnas de la academia, aunque no sean niñas, sino unas veinteañeras, manifiesten en ocasiones un comportamiento de candidez similar al de las menores.

 

El director, además, enfatiza ese carácter infantil de la historia a través grandes decorados y detalles de la escenografía, como el hecho de que las manillas de las puertas estén situadas a una altura mayor de lo habitual, transmitiendo así la sensación de que quienes las abren parezcan niñas. “Suspiria” puede presumir de contener uno de los arranques más terroríficos de la historia del cine, con la llegada de Suzy a la academia en medio de una estrepitosa tormenta, y el posterior y truculento asesinato de una de las alumnas que había sido expulsada después de descubrir el secreto que encierra la escuela.

 

El trabajo de cámara, con elaborados planos de seguimiento y planos con grúa, resulta espléndido, al igual que la omnipresente banda sonora a cargo del grupo de rock progresivo “Goblin”. Pero lo que en verdad no se puede olvidar tras la visión de esta terrorífica, barroca, asfixiante película, es su impactante textura cromática, con una gama de rojos, azules y amarillos que le den un aura oscura, lo que sería característica fundamental de estos filmes.

 

Este sangriento thriller nos lleva de una u otra forma al mundo de las pesadillas, y con mucho gusto, donde la presencia femenina es poderosa con los personajes principales y la masculina se reduce a un ciego músico con un peligroso can, a un mudo horripilante, y a un joven galán que para decepción de Jessica, que le estaba gustando, resulta ser homosexual, el cual es interpretado por el cantante Miguel Bosé…

Antonio Torres

Antonio Torres

Intrépido y explorador. Me considero un ser humano fiel a sus principios y pensamientos, sobre todo, estoy en una continua búsqueda de nuevas sensaciones y cosas que me sorprendan. Soy alguien muy sincero y una persona a quien no le da vergüenza mostrar sus emociones y eso engloba cualquiera de las ya existentes. Apasionado y melómano, divertido y amigable, impulsivo y ruidoso, comprensivo y algunas veces no empleo la debida atención a las cosas, están son las virtudes y defectos que me definen.
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