La primavera llegó de noche a la CDMX

Entre música y luces nos encontramos en la Noche de Primavera, en el corazón de la Ciudad de México. Para el evento fueron dispuestos 16 escenarios donde se presentaron 90 bandas de diferentes géneros, desde ecléctico, jazz, blues, son, big band, ópera, folk-soul, fusión y música internacional o del mundo. Por supuesto, se incluyeron artistas internacionales.

El reloj de Catedral marca las 6 de la tarde, hora que anuncia el inicio de la fiesta nocturna. Asistimos a cuatro de los escenarios, con propuestas distintas entre sí. Primero, nos dirigimos a la plancha del Zócalo, allí toca la orquesta big band de Arturo Valadez, frente al público que se da cita alrededor de la plancha, unos sentados en las jardineras, otros de pie, todos gozan con las notas de aquellos instrumentos.

Conforme pasan los minutos llegan más asistentes, en grupo o en pareja, quienes se suman a la fiesta.

Salimos de la plancha y nos dirigimos ahora hacia la plaza de Santo Domingo a escuchar un concepto llamado música ecléctica, un coctel de fusiones aderezado con pop y rock, frente a un grupo menor de asistentes, particularmente jóvenes, quienes se reúnen para ver al grupo Aftermanth.

Continuamos con nuestro recorrido hacia el Museo Interactivo de Economía (MIDE), allí tocan los Calacas Jazz Band, que tienen casa llena. El público entusiasmado corea los temas, a pesar de que la acústica del recinto parece  no ser la ideal. Cuesta trabajo distinguir la voz del cantante y por instantes el sonido de los instrumentos se pierde. No hace falta ser un experto para darse cuenta de ello, aunque el show se disfruta.

Luego nos dirigimos hacia nuestra última parada en el RULES, Comunidades de Saberes, donde tocan “música del mundo”. Allí nos deleita la Reina de Sol y el grupo haitiano Konbit, con ritmos caribeños para un público de distintas edades, pero con un gusto compartido.

La clausura de la Noche de Primavera en este escenario estuvo a cargo de Celso Duarte Ensamble con una presentación a ritmo de música del sur de nuestro país, acompañado del arpa, instrumento por excelencia de los sones jarochos. Así finaliza el paseo.

Es justo brindar un aplauso a las diferentes instituciones que diseñaron el programa por brindarnos una noche de sonidos y ambientes versátiles. Ojalá y en próximas ediciones se extienda a otras sedes y haya más disciplinas y expresiones artísticas. Ese fue el sentir popular.

Valió mucho la pena, pero ha llegado el momento de regresar a casa con el tiempo suficiente para abordar el Metro, que hoy sábado 23 de marzo extendió su horario para que los asistentes pudieran disfrutar al máximo el evento. En el trayecto es inevitable pensar que siempre nos faltará tiempo.

Amanda Contreras

Apasionada de la expresión artística. Siempre busco lo diferente, lo práctico y lo natural. Me gusta el deporte, la fotografía y disfruto el contacto con los animales. Revista Arrabal me permite conocer, comprender y aprender formas de pensar, me permite dar voz a colectivos, artistas, organizaciones que quieren ser escuchados. Todos los que conformamos la revista creemos en los cambios y en hacer la diferencia.

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