La Mancha Humana.

Imperfección y Ostracismo.

Y por fin llegamos a la tercera y última parte de la Trilogía Americana, compuesta principalmente por Pastoral Americana, Me casé con un comunista y ahora con La Mancha Humana. Debo confesar cierto grado de decepción y es porque el hilo narrativo de los acontecimientos, opuesto a mis primeras hipótesis una vez adentrado plenamente en la historia, me llevaron por caminos un poco predecibles y no tan entusiastas.

Para ponerlo de esta forma: pensé que sería el “gran” cierre de una trilogía dedicada a venerar a Estados Unidos de América, y que terminaría otorgándole al menos 4.5 estrellas. Ese nivel de entusiasmo, emoción e historia es por el que me tenía navegando esta historia, en un inicio distanciada profundamente de sus predecesoras al colocar su punto reflexivo en un tema cotidiano y éticamente interesante dividido en dos facetas: el racismo y la discriminación socio-estudiantil.

Trilogía Americana es la carta de amor de Phillip Roth al país del Norte, y eso se nota en la apabullante descripción tanto de los acontecimientos como de los personajes. A veces, empalaga con ello; otras veces, entretiene, y algunas más, simplemente desgarra por el juego de emociones, porque no siempre se contiene, y la crueldad que por momentos avistamos en los personajes, Roth lo humaniza hasta volverlo un fenómeno poético. Lo hace, pero apoyándose más de elementos nostálgicos y personajes no tan trascendentes en lugar de concentrarse en el protagonista del relato. Si bien cada novela centra su mirada en tres diferentes personajes, el eje narrativo siempre fue Nathan Zuckerman.

Le doy 3.5 estrellas a esta historia porque pasada la mitad de su desarrollo, el autor decidió apuntar con su dedo a los hechos alrededor de Delphine Fauna, las dos mujeres que delinearon su vida y circunstancias, y con las cuales fue posible darme una idea social de clase de persona que Silk era. El inicio me interesó mucho, con todo y “negro humo”, y las consecuencias legales, escolares e intelectuales que le iban sucediendo, la trama me absorbió por completo. El desvelamiento pisco-sexual de Silk con respecto a sus dos mujeres, haya hecho bien o mal, ahí estaban. Es preciso, para contextualizar un poco, que ambas mujeres conformaron el marco histórico del personaje. Me dieron, además, una idea más certera de la época en que estos personajes vivieron.

Estos son los derroteros reflexivos que el detonante de la tercera parte me produce cuando voy avanzando en el conflicto, para que posteriormente el autor me desviara al pasado de los personajes secundarios y un poco sobre la juventud del protagonista que conozco gracias a las vivencias de Zuckerman.

No estoy en contra de los temas que aborde, sino de cómo lo hace. Y el asunto de las descripciones, creyendo que para Me casé con un comunista se disiparían, llegando a Mancha Humana este factor literario sigue presente y, siendo honesto, distrae. Interrumpe mi conexión, mi vínculo con los personaje, amaina mi comprensión hacia ellos, mi empatía y mis ganas de querer saber más sobre quiénes son, qué hacen y por qué lo hacen. Y sin mencionar que, literalmente, llega un momento en que Zuckerman ya no sabe ni qué más contar, comienza a relatar más el pasado de una de las “doncellas” de Silk. ¿Así o más relleno?

¿Es la Trilogía Americana un halago al País del Norte? Lo es. ¿Estoy ante una historia ejemplar? Lo dudaría. ¿Se aprende algo? Sí, en mi caso fue que la sociedad es más compleja y quisquillosa de lo que creí, principalmente porque el autor, en sus tres historias, se encarga de que me imagine los hábitos y costumbres de miles de personas en la década de los 50 y 60. Así que, ¿recomendable? Depende lo que busques. Ahora, si tuviera que elegir una de las tres novelas como mi favorita, me iría por La Mancha Humana.

Eduardo Sotoborja Quintanilla

Eduardo Sotoborja Quintanilla

Amante de los cómics y Literato de corazón, egresado de filosofía. Considero que la Literatura y el Cine son las formas de expresión más profundas para disfrutar la vida. Me decanto por la acción, el suspense y el terror. En mis tiempos libres debrayo sobre la ética.
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