Jumanji: bienvenido a la selva (sobrevive como puedas)

Entretenimiento asegurado.

Para quienes de alguna forma crecimos con la cinta de 1995 llegamos emocionados por ver la reinterpretación de este clásico noventero debido a que, la película se convertía en una verdadera obra personal, en la que empatizábamos con los personajes desde el inicio y nos volvíamos parte de sus deseos, sentimientos y ganas de acabar el juego; había compromiso con sus vidas.

Se percibe un verdadero esfuerzo por transmitir la habilidad de cada personaje, y con ayuda de ingeniosos diálogos (más que la propia historia), las carcajadas quedan aseguradas. A un par de semanas de su estreno finalmente pude asistir a verla, más por la cansada nostalgia que por el gusto de conocer qué tan bien o tan mal quedó la reinvención de este clásico noventero. Quedo satisfecho de una manera natural, porque realmente me entretuvo y porque a pesar de encontrarme con un argumento muy básico (cuatro chicos quedan atrapados en Jumanji, convertido en, irónicamente, juego noventero y necesitan acabarlo para salir, literalmente de él, con vida), logra salir adelante gracias al desempeño de sus protagonistas, pero no sólo eso, sino que los guionistas consiguen hábilmente respetar la congruencia del guión tal y como ellos lo construyeron.

Es ahí donde abundan los giros dramáticos, moderadamente elevados para no perder la gracia y el tono relajado que exige la cinta desde sus inicios, pero lo suficientemente “altos” para no perder el interés y la emoción del espectador. Dos ejemplos son cuando el personaje de Gillian sacrifica a su personaje en beneficio del avance de la trama, o cuando el de Kevin Heart instintivamente usa las habilidades del suyo para rescatar a su compañero. Son momentos donde, sí, hay suspenso y adrenalina, pero respaldados por las características que poseen sus roles. Es una especie de congruencia básica realmente agradable y que puede sorprender, si es necesario. Al final, es una cinta que entretiene, satisface, pero que se lleva los aplausos por el increíble desempeño de Jack Black, el alma del filme, definitivamente.

¿Buenos efectos visuales? Sin duda; ¿un gran elenco? ¡Por supuesto! Pero hasta ahí. Una historia simple que se rige por sus propias reglas y que funciona bastante bien para pasar el rato.

 

Eduardo Sotoborja Quintanilla

Eduardo Sotoborja Quintanilla

Amante de los cómics y Literato de corazón, egresado de filosofía. Considero que la Literatura y el Cine son las formas de expresión más profundas para disfrutar la vida. Me decanto por la acción, el suspense y el terror. En mis tiempos libres debrayo sobre la ética.
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