Guillermo Ceniceros, 60 años en el muralismo mexicano

Por Gilberto Molina

Guillermo Ceniceros tiene 60 años en el mundo de la pintura. De él, alguna vez Juan Rulfo dijo que sus paisajes, áridos y vacíos, eran como imaginaba el mundo lírico de Pedro Páramo, novela cumbre de las letras mexicanas.

Esas son palabras mayores. Sin embargo Ceniceros también atesora las enseñanzas del muralista David Alfaro Siqueiros, con quien tuvo la oportunidad de colaborar en la segunda mitad de los 60.

Su obra ha sido montada en más de 300 exposiciones en México y el extranjero, lo mismo en el Museo Nacional de La Habana, que en International Development Bank Gallery de Washington y el Palacio de Bellas Artes capitalino.

El fragor de 60 años en la pintura se exhibe ahora en el museo José Luis Cuevas bajo el título intrigante de “La sombra de lo que va a suceder”.

“No me interesa estacionar mi trabajo en una sola dirección, sino que me interesa, por ejemplo, la abstracción del paisaje, el misterio de las figuras humanas, me interesa la poesía, el blanco y negro del grabado, me interesa la expresión de la línea en el dibujo y el muralismo. Ah, y para contradecirme, me interesan las miniaturas”, dice en entrevista.

La exposición está integrada por 53 obras en diferentes formatos entre los que destacan oleos de 3 X 3 metros y acrílicos sobre tela que abarcan un periodo de creación de inicios de 2000 hasta los primeros meses de 2018.

La temática de su arte se centra en el estudio de las formas, el espacio y el sujeto armónico femenino, describe Ricardo Camacho, curador de la muestra.

“Uno siempre se repite, en el caso mío, la figura humana, los rostros, la no expresión para que exprese algo. Es decir, no alegría ni tristeza, sino otro tipo de actitud de los rostros. El tema eterno que uno busca es el misterio, la poesía, y no siempre se logra”, reconoce Ceniceros, nacido en 1939 en El Salto, Durango.

En 1969 fue ganador del Premio Nacional de Pintura que otorga la SEP y sus murales en el Metro de la Ciudad de México en las estaciones Copilco y Tacubaya fueron nominados al concurso de Arte Mundial.

ENSEÑANZAS DE SIQUEIROS

Su especialidad, dice, era el trabajo y el trabajo era la cátedra. “Al mismo tiempo uno aprendía y sentía que era un ayudante”. De hecho Ceniceros colaboró en el mural de Siqueiros “La marcha de la humanidad” que se puede admirar en el Polyfórum Siqueiros.

La mente de Ceniceros viaja cuando recuerda la ocasión en que el maestro le encomendó encontrar un compás con el que se pudiera trazar una curva de 300 metros de largo en Avenida Insurgentes. “Curiosamente iban pasando unos trabajadores que llevaban una enorme cuerda y la pusimos en un extremo y en el otro extremo, con el propio peso de la soga, se hizo solita la curva. Fui a buscarlo y le pregunté ‘¿qué le parece?’. Simplemente me dijo, ‘ya está’. Ese tipo de cosas las aprendí en vivo y en directo”.

Esas enseñanzas, más la naturaleza de un estilo propio que Ceniceros pulió con el paso de los años, se pueden apreciar en “La sombra de lo que va a suceder”, que estará abierta al público hasta el 24 de junio en el museo José Luis Cuevas (Academia 13, Centro Histórico), de las 9:30 a las 17.30 horas de martes a domingo. La entrada es libre.

Redacción

Revista Arrabal.
Editorial Mente Urbana / Cultura y Entretenimiento.

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