El Verdadero Súper héroe: Watchmen.

 

Las pasadas elecciones en el estado de México solo reafirmaron lo que ya todos conocemos. El poder es algo que tenemos pero no retenemos, es la consecuencia que nosotros mismos otorgamos sin darnos cuenta. Realmente no comprendemos, somos el molde con la forma correcta pero no lo usamos por miedo a que, cuando lo hagamos, puede que caigan algunos pedazos rotos. Los superhéroes podrán parecer justamente muy oportunos para alguno de estos escenarios, pues son sinónimo de justicia y cooperación en beneficio de la humanidad. Alan Moore creo esta serie de comics para reflejar lo irreal que es nuestra visión de las cosas y para criticar precisamente este concepto: “superhéroe”. La adaptación al cine de este trabajo es algo que el propio Moore no aprobó, pero los caprichos de Hollywood siempre son alcanzables. Esta historia se centra en una realidad alternativa, en donde vemos como los Vigilantes han sido pieza fundamental para posicionar a los Estados Unidos de América en la cima de la hegemonía del mundo, ahora lidian con una conspiración que comienza con el asesinato de uno de los miembros del grupo, al cual sacan completamente de su retiro en medio de una posible guerra nuclear contra los soviéticos. Algunos de estos personajes, basados en clásicos héroes de los años 60, ayudaron al gobierno en puntos cruciales como la guerra de Vietman y la operación Cóndor. Intrigado por este repentino suceso, uno de los miembros que sigue operando en la clandestinidad: “Rorschach”, decide llevar esto hasta el fondo y alerta a sus antiguos amigos. En este mundo afortunado para los americanos, el país muestra su arma más poderosa ante la URSS: “El Dr. Manhattan”, científico el cual después de un accidente que altera su estructura molecular, se convierte en un dios que es capaz de manipular la materia a voluntad (durante la historia se muestran los flashbacks de su papel en la guerra), presenta un leve interés por los humanos pero aun así ha colaborado con su gobierno. Durante esta película el espectador podrá percibir una incómoda verdad, los sacrificios son una acción necesaria para lograr objetivos más grandes, lo pondrá a cuestionar toda su idea sobre lo que es la paz y de cómo se consigue. Para algunos esta adaptación no debió realizarse, coincidiendo con el argumento de Moore: “es innecesario realizar una adaptación de esta historia que funciona tan bien en el medio del comic” pero, aun así no deja de ser una de las historias más respetadas en cuanto, tanto que el mismo Stan Lee se confiesa ser fan de este título. Quizás esta es la mejor película de superhéroes de nuestros tiempos, la cual durante la historia incluye diversos elementos de la realidad que combinan una extraordinaria historia de ciencia ficción, en donde se representa la verdadera naturaleza humana. Con un gran soundtrack, una mirada muy similar a la forma en que está representada la historia con los dibujos de Dave Gibbons, hace que cada momento encaje de manera gloriosa en cada una de las escenas, fácilmente quedara como de los favoritos de los amantes del comic en la primera década de los 2000’s. Moore empezó a gritar la verdad en 1986, este ideal intrínseco que los superhéroes nos enseñan y que inconscientemente se trata de alcanzar, no son en ningún momento puros y también se enfrentan a demonios más letales que cualquiera que podamos imaginarnos. Pero a final de cuentas, llegamos a esta reflexión: no podemos ejercer el poder aunque lo tengamos en nuestras manos, ¿Quién nos enseñara a usarlo? El poder se refleja en tomar decisiones sin ninguna atadura moral por un bien más grande, así de difícil y complejo.

Dirección: Zack Snyder
Música: Tyler Bates
Género: Ciencia ficción/Acción
País: Estados Unidos
Duración: 162 min.

Antonio Torres

Antonio Torres

Intrépido y explorador. Me considero un ser humano fiel a sus principios y pensamientos, sobre todo, estoy en una continua búsqueda de nuevas sensaciones y cosas que me sorprendan. Soy alguien muy sincero y una persona a quien no le da vergüenza mostrar sus emociones y eso engloba cualquiera de las ya existentes. Apasionado y melómano, divertido y amigable, impulsivo y ruidoso, comprensivo y algunas veces no empleo la debida atención a las cosas, están son las virtudes y defectos que me definen.
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