“Contemporary Art Hates You… And your family, too”.

Por Omar Capistrano

Es el título de una obra de John Waters presentada en la nueva exposición del Museo Júmex: IN GIRUM IMUS NOCTE ET CONSUMIMUR IGNI. Y tiene mucha razón. A través de más de 100 obras que fueron curadas por Nicolás Ceccaldi, Fernando Mesta, Eva Svennung, Bernadette Van-Huy, Susana Vargas y Peter Wächtler. Se pretende explorar los diferentes enfoques para la formación y activación de una colección de arte. Lamentablemente no se logra. La exposición nos muestra todos los clichés del mal llamado arte contemporáneo: luces de neón, juguetes, camisetas, basura, dibujos mal hechos, etcétera.

El nombre de la exposición se debe a una pieza del artista galés Cerith Wyn Evans: una escultura con la frase en neón blanco formando un anillo, a su vez, colgado del techo. La frase en latín significa: “Damos vueltas en la noche y somos consumidos por el fuego”, y es un palíndromo (se puede leer tanto de izquierda a derecha como de derecha a izquierda), en su versión en latín. Esto da pie a que la exposición se lea de diferentes puntos dando vueltas en la sala. Al no tener una estructura lineal uno se pierde entre tantas cosas llegando a tropezar con algunas piezas casi indetectables. Solo unas cuantas fotografías e ilustraciones están muy bien logradas. Curiosamente de artistas menos conocidos.

Pero no todo es “arte contemporáneo” en el Museo Júmex. También se muestra una retrospectiva de Gustav Metzger: Debemos convertirnos en idealistas o morir. La exposición consta de piezas que van desde 1959 al presente. Mediante formatos como escritos, simposios y campañas sociales, la exposición comparte, dentro y fuera de la sala, recreaciones de obras, documentación de eventos pasados, anteproyectos y activaciones públicas que son un reflejo del acelerado proceso de desintegración del medio ambiente que ha sido propiciado, entre otras cosas, por una sociedad inmersa en el consumismo y la producción industrial.

Metzger fue rescatado de un campo de concentración nazi cuando tenía 13 años. Esto lo influenció toda la vida para promover un cambio social que evitara que un evento como lo fue el holocausto vuelva a suceder. Algunas de estas obras fueron recreadas bajo su supervisión, ya que las originales fueron destruidas. Esto se debe a que su arte se denomina “autodestructivo” piezas hechas con materiales cotidianos para que se destruyan con el paso del tiempo.

Destacan: Supportive, una obra “autocreativa” monumental que utiliza cristales líquidos sensibles al calor para crear patrones cambiantes que se proyectan en cinco pantallas de 4 x 4 metros, y Mass Media: Today and Yesterday, una obra participativa que los visitantes van creando con recortes de revistas y periódicos.

El Museo Júmex se encuentra ubicado en la calle de Miguel de Cervantes Saavedra No. 303 (dentro de Plaza Carso), en Polanco, Ciudad de México.

Visita la colección Júmex que estará hasta el 04 de Octubre. La muestra retrospectiva de Gustav Metzger estará hasta el 25 de Octubre.

Redacción

Revista Arrabal.
Editorial Mente Urbana / Cultura y Entretenimiento.

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