Apuntes callejeros

El Caminante

Paisajes extraños

En la mesa vecina bebiste una cerveza, reíste por cualquier cosa. Al término de la segunda cerveza pediste la cuenta, te cayó la edad encima y esa voz interna, tu Pepe Grillo, te avisó que estabas fuera de lugar. De todos modos, la plática se hacía imposible avasallada por la música y las carcajadas que brotaban de otras mesas.

Antes hiciste una escala en el baño, el señor que ofrece el papel para secarse las manos masculló unas palabras pero se topó con tu indiferencia. Ni papel ni propina. En la calle te enteras que un tipo como tantos que han hecho suyo ese lugar le invitó un trago a tu acompañante. Ella también escuchó su voz interior y apuró el paso.

Visualizaste al sujeto, una montaña de músculos y tatuajes, llevabas las de perder.

A los pocos días miras las redes y la nota te deja frío. Una pareja de jóvenes, él 25, ella 17, fueron baleados en la mesa de al lado de aquel lugar sobre Avenida Universidad. Él, presunto narcomenudista, murió al instante, ella, hasta donde las noticias le siguieron la pista, permanecía en coma. Le gustaba pasear en moto, según la nota.

Piensas que el bar ha cambiado, pero dondequiera que solías beber un trago te encuentras a los mismos jovencitos. Por supuesto es una metáfora, ningún rostro te resulta conocido, tan sólo el corte que llevan en la cabeza casi rapada y esos jeans untados al cuerpo. Los viejos como tú tienen que refugiarse en lugares del siglo anterior y cuidar muy bien sus expresiones.

Eres de los románticos que ajustaron diferencias con los puños por ver a la chica equivocada o porque el tipo de enfrente le guiñó un ojo a tu chica o simplemente tú y ese tipo se miraron feo. Hoy los pubertos que detestas por menos te pueden meter un tiro y acabarás también en las noticias. Te evades de los nuevos amigos, dices que ya no soportas la resaca, que las parrandas de años memorables te pasaron factura, lo cierto es que quieres permanecer consciente y despertar al otro día.

A veces quisieras conocer a esas mujeres que les acompañan, chicas fitness de gimnasio con acento extranjero, luego recuerdas que apenas te alcanza para cervezas y ellas beben Buchanans 12. En otros tiempos podrías parecer interesante, hasta te lo creías, hoy eres un cartucho quemado que se mueve por la ciudad en Metro.

Estás fuera de lugar también en esas calles por las que solías caminar a las 3 de la mañana entre abrazos y risas soñando con un futuro diferente y próspero. Quisieras repetir la experiencia, pero esa voz interior te pide un Uber para no tentar a la suerte. Blofeabas con aquello de vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver, lema del “Club de los 27” al que no pertenecerás. Tú rondas los 50.

México se ha vuelto un lugar de valentones y tú eres demasiado cobarde.

Redacción

Revista Arrabal.
Editorial Mente Urbana / Cultura y Entretenimiento.

Latest posts by Redacción (see all)

Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someone